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Así funcionan los sistemas de seguridad de los trenes en España

Los sistemas ERTMS, ASFA y LZB controlan la velocidad, supervisan la vía y pueden frenar automáticamente los trenes en caso de peligro

España tiene el sistema ferroviario de alta velocidad más grande de Europa (Wikimedia Commons)
España tiene el sistema ferroviario de alta velocidad más grande de Europa (Wikimedia Commons)

¿Por qué puede descarrilar un tren?

Un descarrilamiento se produce cuando una o varias ruedas del tren salen del carril, lo que provoca la pérdida de guiado del vehículo. Esto puede derivar en una frenada brusca, una inclinación excesiva o, en los casos más graves, el vuelco del convoy.

Entre las causas más habituales se encuentra el mal estado de la infraestructura ferroviaria. Raíles fracturados, deformaciones del carril o falta de mantenimiento de los sistemas y estructuras, que pueden provocar que las ruedas no se mantengan alineadas correctamente sobre las vías. 

La velocidad es un factor determinante, especialmente en curvas, donde un exceso de velocidad puede afectar la estabilidad del tren. A esto se suman factores externos, como la presencia de obstáculos en la vía, como objetos o, en algunos casos, animales. 

¿Cómo funcionan los sistemas de seguridad ferroviaria en España?

España cuenta con la red ferroviaria a alta velocidad de mayor extensión de Europa, con más de 4.000 km,  y la segunda a nivel global, solo por detrás de China. Dicha red cuenta con sistemas avanzados de control y protección de la circulación, entre los que destacan el ERTMS (European Rail Traffic Management System), el LZB (en alemán: Linienzugbeeinflussung) y el ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático).  

Estos sistemas se encargan de supervisar de forma continua la velocidad, la posición del tren y las condiciones de la vía, y están diseñados específicamente para reducir el riesgo de error humano y garantizar que el tren circule siempre dentro de los márgenes de seguridad establecidos.  

Su forma de actuar se basa en recibir información a través de balizas, sensores y circuitos de vía, y transmitirla al tren y a los centros de control, donde los operadores están pendientes de cualquier emergencia que el sistema comunique. 

Por ejemplo, si el maquinista no respeta una limitación de velocidad o se aproxima a una zona peligrosa, el sistema emite alertas y puede llegar a intervenir automáticamente, activando los frenos de emergencia del tren por sí mismo.

¿Qué ocurre en caso de emergencia? Frenado y protocolos de seguridad

Ante una situación de riesgo, los sistemas de protección activan el freno de emergencia del tren de modo automático. Los sistemas ERTMS, ASFA y LZB están conectados al sistema de frenado, por lo que si se supera la velocidad máxima permitida o se ignora una señal de parada, estos han de ordenar de inmediato la detención del tren.

El freno de emergencia aplica, en estos casos, la máxima capacidad de frenado posible, de acuerdo con la masa del tren y la velocidad con la que viajaba. Hay que tener en cuenta que la distancia necesaria para detener completamente un convoy es considerable, más aún en los trenes de alta velocidad. 

Por ejemplo, un tren de alta velocidad puede pesar entre 400 y 500 toneladas. Si circula a 200 km/h, la distancia de frenado puede superar un kilómetro hasta detenerse por completo.

Si la velocidad aumenta hasta los 300 km/h, algo habitual en las líneas de alta velocidad, esa distancia puede llegar fácilmente a los 2 o 3 kilómetros, incluso con la máxima capacidad de frenado.

Esto ocurre porque la energía del movimiento crece muy rápidamente con la velocidad. No es lo mismo frenar un tren pesado que circula rápido que frenar uno más lento: duplicar la velocidad no duplica la distancia de frenado, sino que puede multiplicarla varias veces.

Más allá del frenado del tren, se ponen en marcha los protocolos de seguridad respecto a los centros de gestión. De esta manera, el personal del tren puede comunicarse con los del centro, coordinando el contacto con los servicios de emergencia y garantizando así la debida protección y evacuación de los pasajeros, en aquellos casos que lo requieran.

¿Por qué no llevan cinturón de seguridad?

Para muchos, la ausencia de cinturones de seguridad en este transporte genera desconfianza, ya que tanto en transportes aéreos, como por carretera, esta medida de seguridad es de uso obligatorio. Pero este hecho realmente responde a criterios técnicos y normativos. En caso de colisión o descarrilamiento, el cinturón haría el efecto contrario a protegernos, puesto que este podría aumentar el riesgo de lesiones graves al inmovilizar al pasajero y dificultar una evacuación rápida. Por ello, la normativa ferroviaria internacional prioriza la seguridad pasiva del tren y la prevención del accidente mediante los sistemas automáticos de control.

¿Son seguros los trenes? 

Un tren es un vehículo extremadamente pesado, lo que ayuda a su estabilidad y hace muy difícil que se produzca un descarrilamiento. Siempre existe la posibilidad de que un accidente de este tipo suceda, pero, a pesar de incidentes aislados, el transporte ferroviario es uno de los más seguros y con menor índice de accidentes graves, muy por debajo del transporte por carretera. 

La combinación de infraestructura específica, material diseñado para absorber impactos y sistemas como el ERTMS, el ASFA o el LZB permite mantener una siniestralidad muy baja.

¡Te lo explicamos en un vídeo!

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