Junior Report impulsa la creación de revistas escolares para combatir la desinformación y los discursos de odio
Un programa de alfabetización mediática que trabaja la expresión escrita y el análisis crítico de la información mediante la creación de una cabecera propia del centro educativo
La alfabetización mediática aún no es una materia curricular, pero los retos que plantean las redes sociales, la inteligencia artificial, el exceso de pantallas, la desinformación o los discursos de odio han provocado que muchos centros educativos apuesten por proyectos y recursos que fomenten el pensamiento crítico y doten a los estudiantes de las herramientas necesarias para entender la realidad que los rodea.
Una de estas iniciativas es el proyecto de revistas escolares, un programa creado en 2017 por el diario Junior Report que propone al alumnado la creación y gestión de su propio medio de comunicación, a través de una programación didáctica específica y el apoyo de periodistas profesionales.
Coincidiendo con el final del segundo trimestre, se han abierto las inscripciones para incorporar nuevos centros educativos al proyecto de cara al curso 2026-2027. Actualmente, la red ya está formada por unos ochenta centros educativos repartidos en diferentes ciudades de Catalunya, España y Andorra, movilizando a un total de 8.000 jóvenes estudiantes.
El objetivo principal de este programa didáctico es doble. Por un lado, busca mejorar la expresión escrita del alumnado para que «escriban mucho y bien«, tal como destaca Maria Casas, coordinadora del proyecto. Por otro, la iniciativa pretende que los estudiantes aprendan a identificar noticias falsas (fake news), desarrollen su pensamiento crítico para frenar los discursos de odio y sean capaces de construir opiniones fundamentadas.
En la práctica, los jóvenes trabajan como auténticos redactores, buscando y publicando noticias de su entorno. Por ejemplo, el alumnado de tercero de ESO del Col·legi Sant Josep de Vilafranca del Penedès ha informado sobre la capitalidad europea del deporte 2026 de El Vendrell; en el Colegio Alkor de Alcorcón han escrito sobre el Día Europeo de las Lenguas; y en la Larramendi Ikastola de Mungia han dedicado espacios a la joven ciclista Paula Ostiz. Institutos y escuelas como el Marta Mata de Salou, Creixen Povill de Olesa de Montserrat, la Escola GEM de Mataró y el Institut Lluís de Requesens de Molins de Rei también han puesto en marcha con éxito sus propias redacciones escolares.

Trabajo de campo y entrevistas a representantes políticos
Durante el curso, los jóvenes reporteros salen del aula para “cubrir noticias” y entrevistar a los alcaldes y alcaldesas de sus municipios, entre otras tareas. El curso pasado, sin ir más lejos, pasaron por los micrófonos de estos estudiantes representantes como Jaume Collboni (Barcelona), Fèlix Larrosa (Lleida), Lluc Salellas (Girona), Jordi Ballart (Terrassa), David Bote (Mataró), Elisabet Megías (Tordera) y Sílvia Biosca (Pineda de Mar), entre otros.
Este trabajo sobre el terreno tiene un gran impacto educativo. Según explica Margaret Álvarez, coordinadora de la revista Mas Report en la escuela Mas Casanovas de Barcelona, el proyecto no solo desarrolla de manera competencial la lectura y la escritura, sino que hace que los jóvenes valoren “la labor de los medios y las dificultades a las que se enfrentan para publicar una noticia que aporte una información veraz”.
Una redacción multicultural con proyección transformadora
Además, el proyecto se consolida como una red multicultural y plurilingüe en la que se escribe en catalán, castellano, euskera, inglés, francés y aranés. Gracias a los llamados “círculos de aprendizaje”, los estudiantes disponen de espacios virtuales para compartir experiencias, debatir temas comunes y fomentar la cooperación, rompiendo barreras y prejuicios.
El resultado de todo este trabajo llega directamente a las familias mediante una newsletter trimestral. Con el apoyo de instituciones y entidades como Acer for Education, LCI Barcelona, Microfusa y La Vanguardia, los jóvenes redactores traspasan la frontera del simple entretenimiento de las pantallas para acabar convirtiéndose en auténticos “agentes de cambio y de transformación social”.
