12 agosto 2022
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Por un mundo con más mujeres científicas

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia reivindica la igualdad de género en las carreras científicas

Aunque cada vez vemos a más chicas estudiantes en las facultades de Farmacia o Biología, todavía existe una gran brecha entre las mujeres y los hombres que se dedican a la investigación o que estudian carreras STEM (el acrónimo en inglés de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En la actualidad, menos del 30% de los investigadores y científicos de todo el mundo son mujeres, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Para visibilizar esta desigualdad, en 2015 las Naciones Unidas declararon el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. El objetivo es conseguir una mayor participación e inclusión de las mujeres y las niñas en estas profesiones y romper con la desigualdad de género, que afecta tanto a las sociedades en países ricos como en países en desarrollo. 

De hecho, la igualdad en el ámbito laboral está aún muy lejos. En los estados con más recursos, como los países de la Unión Europea o los Estados Unidos, la desigualdad de género se percibe en la cantidad de hombres y mujeres con títulos STEM: el número de graduados siempre supera al de graduadas. Por otro lado, en los países pobres, las niñas y adolescentes tienen menos posibilidades de estudiar y cursar una carrera.

Los datos de la ONU también muestran que las mujeres científicas publican menos estudios, cobran menos por sus investigaciones y ocupan cargos menos importantes que los hombres. También tienen menos posibilidades de conseguir financiación para sus proyectos o de ocupar cargos técnicos directivos.

La falta de referentes hace que muchas niñas no se planteen la posibilidad de dedicarse profesionalmente al ámbito científico. Un estudio del World Economic Forum calcula que solo el 30% de las chicas estudia carreras de ciencias, y el porcentaje es todavía menor en el caso de las carreras relacionadas con las tecnologías de la información (3%) o las ingenierías (8%).

La falta de modelos a seguir no es porque no haya mujeres científicas, sino porque tienen mucha menos representación en sociedad y en los medios de comunicación. De todos los médicos y especialistas que han aparecido en la televisión para hablar sobre la pandemia de covid-19: ¿cuántos eran mujeres? 

Lo mismo ocurre con los famosos Premios Nobel: hay muchas mujeres trabajando en equipos de investigación pero, cuando se trata de recoger el galardón, en la foto solo aparecen hombres. Por este motivo, el día 11 de febrero también se homenajea la trayectoria de todas aquellas mujeres que han contribuido al avance de la ciencia y la tecnología y que en su momento no fueron reconocidas.

Premios Nobel: Mujeres para cambiar el mundo

La web de los Premios Nobel rinde homenaje a las “mujeres que cambiaron el mundo”, pero también deja constancia de la gran desigualdad en estos galardones: por los 885 hombres que han recibido un Nobel entre 1901 y 2021, solo hay 58 mujeres premiadas.

No obstante, en las últimas ediciones se ha visibilizado cada vez más la labor de las mujeres (se ha premiado al mismo número de mujeres en los últimos 20 años que en todo el siglo XX). A continuación repasamos las últimas ganadoras de los Nobel de la ciencia. 

La estadounidense Andrea Ghez ganó el Premio Nobel de Física 2020 junto a Roger Penrose y Reinhard Genzel por sus descubrimientos sobre los agujeros negros. Ghez lideraba un equipo que descubrió un agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, nuestra galaxia. La lista de mujeres que ha recibido este premio es muy corta: Marie Curie (1903), María Goeppert-Mayer (1963), Donna Strickland (2018) y la propia Andrea Ghez.

El Premio Nobel de Química 2020 fue para la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna por desarrollar un nuevo método de edición genética que permite realizar cambios en el ADN de animales, plantas y microorganismos con una precisión extremadamente alta. Esta tecnología ha tenido un impacto revolucionario en el campo de la medicina y podría servir para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y otras enfermedades hereditarias

El último Nobel de Medicina otorgado a una mujer fue en 2015. La científica china Tu Youyou utilizó sus conocimientos en medicina tradicional china para descubrir la artemisinina, un compuesto químico que se utiliza como base en los tratamientos contra la malaria. Youyou fue la primera persona de nacionalidad china en recibir un Premio Nobel.

El efecto Matilda

“¿Qué hubiera pasado si Einstein hubiera nacido mujer? Probablemente, hoy no sabríamos quién es Einstein”. Este es el inicio de la campaña #NoMoreMatildas [No Más Matildas] impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) para dar más visibilidad a las mujeres científicas.

Se conoce como “Efecto Matilda” la discriminación que se produce contra los logros de las mujeres científicas, cuyas aportaciones suelen atribuirse a los hombres. Este fenómeno fue bautizado en honor a Matilda Joslyn Gage, una activista sufragista que a finales del siglo XIX luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías en Estados Unidos.

La campaña quiere recuperar a las mujeres olvidadas por la historia de la ciencia dando a conocer su labor y sus descubrimientos en las redes sociales. El objetivo final es despertar la vocación científica de todas las niñas y adolescentes que a día de hoy todavía piensan que la ciencia es cosa de hombres. 

Las mujeres suponen más de la mitad de los estudiantes del mundo. Dejarlas fuera de las carreras STEM y de la investigación científica no solo supone una pérdida para su futuro sino para toda la sociedad, ya que también se pierden muchas oportunidades de negocio y posibles avances científicos en ámbitos como la medicina, las nuevas tecnologías, el desarrollo de energías renovables… 

Las primeras Matildas



Marie Curie (1867-1935). Fue la primera mujer que ganó un Premio Nobel, en 1903, y la única persona que ha conseguido dos Premios Nobel en distintas disciplinas: física y química. Descubrió dos elementos químicos radiactivos, el radio y el polonio, e inició las investigaciones en radioactividad fundamentales para el estudio de la estructura atómica de la materia.



Rosalind Franklin (1920-1958). Jugó un papel crucial en el descubrimiento de la estructura del ADN. Tras doctorarse en Química y Física, se especializó en cristalografía y desarrolló la técnica y el instrumental necesarios para fotografiar muestras de ADN. En 1962, James Watson y Francis Crick recibieron el Nobel de Medicina por sus estudios sobre el ADN, pero su descubrimiento no habría sido posible sin el trabajo de Franklin. 



Jocelyn Bell (1943). Astrofísica irlandesa que descubrió la existencia de los púlsares, estrellas de neutrones que giran muy rápidamente y emiten radiaciones electromagnéticas. Bell compartió su descubrimiento con el director del equipo investigador, Antony Hewish, quien recibió el premio Nobel de Física sin incluir a Jocelyn en el reconocimiento.



Ada Lovelace (1815-1852). Única hija del poeta Lord Byron. Su pasión por las matemáticas la llevó a ser la primera programadora informática de la historia. Lovelace previó la capacidad de los ordenadores para ir más allá de los cálculos matemáticos y describió el primer lenguaje de programación. 

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