22 febrero 2024
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22 febrero 2024

Desigualdad de género en la salud

El sesgo de género está muy presente en la investigación médica y los ensayos clínicos, lo que tiene consecuencias para la salud de las mujeres

Las desigualdades de género se manifiestan de formas muy diversas en la vida de las mujeres: a la hora de acceder a unos estudios, en el entorno laboral, en el reparto de las tareas domésticas, en la representación política… También en el ámbito de la salud, las mujeres viven situaciones de discriminación. 

Una de ellas es la falta de representación de las mujeres en los estudios clínicos. Por cuestiones biológicas, las enfermedades pueden afectar de forma diferente a hombres y mujeres, de modo que necesiten un tratamiento diferenciado. Sin embargo, a lo largo de la historia, la medicina se ha caracterizado por tener una visión androcentrista y situar al hombre en el centro de sus investigaciones. 

Esta falta de perspectiva de género hace que no se tengan en cuenta las particularidades biológicas de las mujeres. Así, muchos estudios médicos se basan solo en la población masculina y extrapolan los resultados obtenidos a las pacientes mujeres, con las consecuencias que ello puede tener para su salud.

El sesgo de género en la investigación médica se traduce en un gran desconocimiento sobre aspectos vitales de la salud femenina, lo que puede derivar en una atención médica insuficiente o inadecuada. Es lo que ocurrió con los efectos secundarios de la vacuna contra la covid-19 en la menstruación.  

Esta situación se ve agravada por la falta de mujeres en el ámbito científico, que podrían aportar una mirada más igualitaria en la investigación. En la actualidad, menos del 30% de los investigadores y científicos de todo el mundo son mujeres, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Violencia obstétrica

Otra de las desigualdades de género que se producen en el ámbito sanitario es la violencia obstétrica, que es la violencia ejercida por profesionales de la salud hacia las mujeres embarazadas, ya sea durante el embarazo, el parto o el puerperio (el periodo posterior al parto). 

Este tipo de violencia incluye comportamientos como el maltrato físico, la humillación y los insultos, los procedimientos médicos sin consentimiento de la madre, la falta de información y de confidencialidad o la negativa a administrar analgésicos, entre otros.

La violencia obstétrica constituye una violación de los derechos humanos fundamentales de las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ellas tienen el derecho a recibir una atención digna y respetuosa y a no sufrir violencia ni discriminación durante el embarazo y el parto. 

Las redes sociales han desempeñado un papel esencial a la hora de hablar sobre estas prácticas, que durante años han estado silenciadas. Los testimonios de las mujeres han demostrado que el maltrato y la violencia durante el parto son una práctica generalizada en sistemas de salud de todo el mundo, tal y como denuncia la ONU en un informe

Menstruación e higiene menstrual

Un proceso tan natural como la menstruación también convierte a las mujeres en objeto de discriminación. Cerca de 1.800 millones de personas menstrúan cada mes, según datos de Unicef. El problema es que muchas de estas niñas, mujeres, personas trans y no binarias no pueden tener su ciclo menstrual de una forma digna y saludable.

Millones de mujeres se enfrentan a prejuicios, estigmas y discriminación en el momento de la menstruación. Esto es así porque hoy en día siguen existiendo normas sociales y tabúes culturales que consideran que la regla es algo sucio que debe ser escondido y que causa vergüenza.

Al mismo tiempo, muchas personas menstruantes no disponen de los productos y materiales básicos para cubrir las necesidades de higiene derivadas de la menstruación, como por ejemplo inodoros, agua limpia o compresas. La pobreza y la falta de servicios básicos hacen que estas personas no puedan atender su salud menstrual en condiciones.

Esta situación tiene consecuencias muy graves. Muchas niñas y mujeres no pueden ir a la escuela ni participar en la vida comunitaria si tienen la regla, mientras que otras sufren infecciones y enfermedades por no disponer de instalaciones de agua limpia y saneamiento. 

La menstruación, entendida como parte de la salud sexual y reproductiva de las personas, está relacionada con los derechos humanos, como el derecho a la vida, a la salud, a la no discriminación y a la igualdad de género. 

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Este artículo forma parte de una secuencia didáctica con actividades y tutorización periodística.

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