20 mayo 2024
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20 mayo 2024

El autismo en la ficción 

La inclusión de personajes con autismo en documentales, series y películas puede ayudar a romper estereotipos y prejuicios

Las historias de ficción permiten dar visibilidad a realidades que, a menudo, son desconocidas por el gran público. Es el caso del autismo: cada vez más producciones audiovisuales incluyen a personajes con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y eso es positivo, porque dan a conocer su realidad.

Sin embargo, cada serie o película puede mostrar a las personas autistas con diferentes características, y eso hace que nos preguntemos: ¿Todas tienen dificultades a la hora de comunicarse? ¿Todas reproducen comportamientos repetitivos? ¿Son todos unos genios? Dependiendo de las características que destaquen, estas producciones pueden crear una imagen equivocada.

La Federación Española de Autismo realizó una encuesta para conocer la opinión de los espectadores sobre estos personajes. También preguntaron a personas con autismo si se identificaban con las personas y situaciones que aparecían en las películas y series de televisión. La mayoría reconoció que estas historias ayudan a conocer mejor las características del autismo, pero la realidad es más amplia de lo que se refleja en la ficción.

‘Rain Man’: el primer referente en el cine

Una de las primeras películas que incluyó a un personaje con TEA como protagonista es Rain Man (1988). El actor Dustin Hoffman interpreta a Raymond, un personaje con alta sensibilidad sensorial, que evita el contacto visual y tiene una memoria prodigiosa para los números. 

La película visibilizó ante el gran público algunas manifestaciones relacionadas con el autismo, pero también creó varios mitos alrededor de esta condición. Por un lado, reforzaba la idea de que todas las personas TEA tienen pocas habilidades comunicativas, falta de capacidad emocional o una inteligencia privilegiada. 

Sin embargo, la realidad es que cada persona con TEA tiene unas capacidades diferentes que se manifiestan de formas muy diversas. Afortunadamente, hoy en día existen numerosas producciones que abordan las relaciones y la vida cotidiana de las personas con TEA, sus familias y su entorno más cercano. 

Personas autistas y capacidad intelectual

Uno de los grandes mitos sobre las personas autistas es que todas tienen altas capacidades intelectuales. Algunas series como The Big Bang Theory y su secuela, The Young Sheldon, han contribuido a este estereotipo a través del personaje de Sheldon Cooper, un científico brillante con dificultades para las relaciones sociales. 

La serie utiliza estas características para hacer humor y convierte sus rasgos en excentricidades que resultan divertidas para la audiencia. Sin embargo, este retrato se aleja de la realidad, ya que no todas las personas con TEA tienen altas capacidades.

Otra serie muy popular es The Good Doctor, un médico residente con autismo que necesita el apoyo de sus compañeros para adaptarse socialmente. El protagonista tiene el Síndrome de Savant, una condición neurológica que hace que las personas tengan habilidades intelectuales excepcionales, como una gran capacidad para la memorización, la composición musical o para realizar operaciones matemáticas. Este síndrome puede darse dentro del espectro autista, pero no es una característica de las personas con TEA y también puede darse entre personas no autistas o neurotípicas. 

En la gran pantalla, la película The imitation game (2014) narra la vida de Alan Turing, un matemático inglés que descifró los códigos que los nazis utilizaban para comunicarse de forma encriptada durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). El film no explica que Turing estuviera diagnosticado con TEA, porque en aquella época todavía no había mucha información, pero pone de manifiesto algunas características del autismo que generan dificultades para la inclusión social. De nuevo, muestra un genio, un estereotipo falso.

El papel de la familia

Algunas historias basadas en hechos reales también ayudan a entender cómo es la vida cotidiana de las personas con autismo y su entorno. En este ámbito, destacan dos series documentales que abordan la relación con la familia, los amigos e incluso las primeras experiencias sexuales. 

Las diferentes etapas de la vida, el proceso de diagnóstico de un niño con TEA y la adaptación de toda la familia están representados en la serie Parenthood. Mientras que películas como Locos de Amor (Mozart and the whale, 2005) o Adam (2019) defienden el derecho a vivir, enamorarse y romper barreras. 

En la gran pantalla, Temple Grandin (2010) es una película basada en la historia real de esta profesora universitaria y especialista en animales. Grandin nació en 1947 y fue una de las primeras personas diagnosticadas de Síndrome de Asperger: el film muestra su lucha y la de su madre para combatir los estereotipos negativos y el desconocimiento que rodean esta condición.

En Love on the Spectrum, varios profesionales médicos acompañan a jóvenes con el espectro autista en su vida romántica, mientras que Asperger’s are us muestra un grupo de cuatro amigos autistas que están de gira con una obra de teatro y viajan por Estados Unidos. Sus vivencias reflejan su forma de gestionar las frustraciones, las expectativas y la realidad que viven en casa. 

Estas dos series son especialmente interesantes porque están rodadas con personas autistas reales. Son documentales de no ficción y esto también consigue acercar los matices y pluralidades dentro del espectro.

Personas autistas para explicar el autismo

Mostrar comprensión (y no pena o compasión) es uno de los principales retos de los proyectos de ficción que retratan casos TEA. El objetivo es explicar con profundidad la realidad del autismo sin recurrir al sentimentalismo. 

En ese sentido, cabe destacar la serie Atípico, donde cada miembro de la familia gestiona de forma diferente el trastorno del protagonista adolescente. Además, a partir de la segunda temporada, la serie cuenta con actores dentro del espectro autista. 

Cada vez hay más series que cuentan con personas diagnosticadas con TEA entre sus actores o guionistas. La serie de televisión Please like me está escrita y protagonizada por Josh Thomas, un cómico australiano que fue diagnosticado a los 33 años y que explica los altibajos de su día a día. En la segunda temporada, aparece también una actriz dentro del espectro autista. 

Por otro lado, la serie As We See It: Nuestra mirada se adentra en la vida de tres jóvenes veinteañeros del espectro autista. Su creador, Jason Katims, tiene una hija autista y tenía claro que los personajes de esta producción debían estar interpretados por actores TEA.

Aunque el trastorno del espectro austista sigue siendo poco conocido para el público en general, las producciones audiovisuales pueden ayudar a divulgar esta condición y promover un modelo más diverso de la sociedad no solo a través de sus personajes, sino también incorporando a personas neurodiversas como profesionales. 

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