20 agosto 2022
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El lado oscuro de Uber

La filtración de unos documentos demuestra que la empresa de VTC presionó a los gobiernos para implantar sus servicios en diferentes países

La empresa tecnológica Uber, que ofrece servicios de transporte a través de su aplicación, presionó a gobiernos y políticos de varios países para que redactaran leyes a su favor, beneficiando el negocio de los VTC (vehículos de transporte con conductor) frente al colectivo de taxistas.

Así lo revelan varios documentos internos de la empresa, filtrados en una investigación periodística del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), la misma organización que reveló los paraísos fiscales en los Papeles de Pandora.

Los Uber Files [Expedientes Uber] están compuestos por más de 120.000 documentos que incluyen informes, contratos y correos entre los directivos de la compañía. Los documentos están datados entre 2013 y 2017, cuando al frente de la empresa estaba Travis Kalanick, cofundador de Uber que se ha hecho multimillonario gracias a las aplicaciones y negocios de internet. 

Kalanick fomentaba el enfrentamiento entre VTC y los taxistas porque creía que, si había situaciones violentas, podrían dejar a los taxistas en mal lugar y favorecer la imagen de Uber frente a la opinión pública.

Los documentos también demuestran que Kalanick se reunió con importantes dirigentes mundiales, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, o el canciller de Alemania, Olaf Scholz, para conseguir implantar los servicios de Uber de forma más rápida, aunque eso implicara saltarse las leyes vigentes.

En un comunicado, los responsables de Uber admiten que en el pasado se produjeron muchos errores y malas prácticas. No obstante, aseguran que Uber ha cambiado mucho desde 2017, cuando Kalanick fue destituido después de que salieran a la luz varios escándalos de acoso sexual y discriminación laboral dentro de la empresa.

Los portavoces de Uber también señalan que, con la nueva directiva, la empresa ha apostado por colaborar con los gobiernos y el colectivo de taxis. Y pone como ejemplo el acuerdo con el sindicato británico GMB, según el cual los 70.000 conductores de Uber en el Reino Unido podrán defender sus derechos laborales a través de este sindicato.

Diferencias entre taxis y VTC

Los VTC (vehículos de transporte con conductor) son vehículos con chófer que prestan un servicio de transporte y cobran un precio determinado por el traslado. Esta definición podría incluir los taxis, pero lo cierto es que el término VTC se utiliza para hablar de empresas como Uber, Cabify o Bolt.

En la actualidad, Uber está presente en 10.000 ciudades de más de 70 países. La clave de su expansión es la aplicación: desde allí se puede reservar un taxi, seguir su trayecto por GPS, pagar por anticipado o hacer peticiones sobre la recogida al conductor. La app también muestra dónde están los taxis más cercanos y disponibles en cada momento.

Por otro lado, los Uber tienen un precio cerrado: se establece antes del recorrido, por lo que no depende del tráfico o del recorrido que se siga. Esta es otra de las ventajas frente al taxi, cuyo importe depende de la duración de la carrera (deben activar un taxímetro). 

La legislación que regula el servicio de VTC varía en cada país. En el caso de España, por ejemplo, cualquier persona puede registrarse como conductor de Uber: ya sea un particular, un taxista o incluso el propietario de una empresa de taxis. 

Por otro lado, el Tribunal Supremo español dictaminó que la proporción de este servicio debía ser de 1 licencia de VTC por cada 30 licencias de taxi. No obstante, esta sentencia todavía no ha empezado a aplicarse, ya que las empresas VTC se quejaron porque limitaba su actividad de negocio. Ahora la decisión está en manos del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea.

Ventajas e inconvenientes de los VTC

La aparición de Uber forma parte del auge de la economía colaborativa: una nueva forma de hacer negocios en la que las personas ofrecen servicios de forma individual, aprovechando la capacidad de conexión de las nuevas tecnologías y las redes sociales, sin necesidad de intermediarios ni de empresas.

Aun así, Uber y otras empresas actúan como plataformas que agrupan y promocionan los servicios de estas personas a través de su app. El problema es que las condiciones laborales de estas plataformas han generado muchas críticas: los conductores no son trabajadores con contrato, así que no tienen beneficios como una cobertura médica o una prestación por desempleo, por ejemplo.

En este modelo, las empresas defienden que “los trabajadores son sus propios jefes”; pero lo cierto es que los conductores deben trabajar muchas más horas de las que estipula el estatuto de los trabajadores para que su jornada sea rentable. Es lo mismo que sucede con los riders de comida a domicilio.

Por otro lado, los colectivos de taxistas en varios países se han visto muy afectados por la aparición de los VTC, ya que suponen una competencia directa para su negocio. 

Los taxis funcionan con una tarifa regulada, fijada por las autoridades locales y las propias compañías de taxi. En cambio, los VTC se adaptan a la ley de la oferta y la demanda del mercado: si hay muchos vehículos disponibles, los precios bajarán; mientras que si hay pocos vehículos pero mucha demanda, los precios pueden subir.

El hecho de que los precios de los VTC no estén regulados por ley da lugar a situaciones de monopolio, en el que los conductores pueden fijar precios altísimos porque no hay competencia. Es lo que sucedió a la salida de un festival de música en Madrid (España): los conductores de VTC pedían más de 100€ por un trayecto de 4 minutos.

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