Mao Zedong: 50 años de la muerte del fundador de la China comunista
El líder socialista sigue presente en el país, mientras una nueva generación de jóvenes que no vivió su dictadura empieza a interesarse por sus ideas
El pasado 9 de septiembre se cumplieron 50 años de la muerte de Mao Zedong, el líder que fundó la República Popular China en 1949 y la gobernó hasta 1976. Medio siglo después, su figura sigue muy presente en el país asiático, donde cada vez más jóvenes se están interesando por su figura.
Mao fue el líder del Partido Comunista Chino que dirigió la revolución que llevó a los comunistas al poder. Una vez en el gobierno, puso en marcha un modelo político y económico que transformó por completo el país. Instauró un sistema de partido único, eliminó la propiedad privada e impulsó la industrialización, entre otras medidas.
Tras morir en 1976, Mao pasó a convertirse en un símbolo de la China comunista. Hoy en día su retrato preside la plaza de Tiananmén, su cuerpo se conserva embalsamado en un mausoleo situado en esa misma plaza y su imagen está impresa en los billetes. Además, sus ideas forman parte de la enseñanza y de la historia oficial que se estudia en China.
Lo más llamativo es que, en los últimos años, algunos jóvenes que nunca vivieron bajo el gobierno de Mao están empezando a interesarse por él. Parte de la Generación Z está leyendo sus textos, compartiendo sus ideas en internet y participando en manifestaciones para recordarlo.
Sin embargo, este interés se apoya en una imagen incompleta. En la actualidad, el Gobierno chino controla todo lo que se enseña sobre Mao y evita detenerse en los episodios más trágicos de su gobierno, una dictadura que causó millones de muertes.
El gobierno de Mao Zedong
Mao Zedong (1893-1976) creció en una familia de agricultores pero, desde muy joven, se interesó por la política y por las ideas revolucionarias que circulaban por China. En 1921, fue uno de los fundadores del Partido Comunista Chino. Durante las décadas siguientes participó en la lucha contra el gobierno nacionalista y acabó convirtiéndose en el principal líder de los comunistas. Tras años de guerra civil, los comunistas vencieron y, en 1949, Mao instauró la República Popular China.
Una vez en el poder, impulsó diferentes proyectos, siendo el Gran Salto Adelante uno de los más ambiciosos. Mao quería convertir rápidamente a China en una gran potencia industrial y agrícola y, para conseguirlo, ordenó crear granjas colectivas donde millones de campesinos fueron obligados a realizar trabajos intensivos.
El problema es que se fijaron objetivos muy difíciles de alcanzar y, junto a la mala organización, el resultado fue desastroso. La producción de alimentos cayó, provocando una enorme hambruna que dejó entre 15 y 45 millones de muertos, una de las mayores tragedias del siglo XX.
Años después, Mao impulsó la llamada Revolución Cultural, una campaña para recuperar el control político y enfrentar a quienes consideraba “enemigos de la revolución”. Muchos jóvenes, organizados en grupos conocidos como Guardias Rojos, persiguieron a profesores, intelectuales y dirigentes acusados de no ser suficientemente comunistas. Se destruyeron monumentos, libros y obras de arte, y miles de personas fueron encarceladas y asesinadas.
Durante los 27 años que duró el régimen de Mao Zedong, se estima que murieron alrededor de 70 millones de personas. Una cifra que sitúa su gobierno entre los más mortíferos de la historia, por encima incluso de Hitler y Stalin.
¿Cómo se percibe a Mao Zedong entre la población china?
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Quizá te hayas encontrado alguna vez en redes sociales con la imagen de un personaje histórico convertido en un ídolo sin saber muy bien quién fue ni qué hizo. Esto es lo que está pasando con Mao Zedong entre muchos jóvenes chinos de tu edad, pero no es algo exclusivo de China.
En muchos otros países también circulan discursos que idealizan regímenes autoritarios del pasado entre personas que no los vivieron ni conocen sus consecuencias reales. Ocurre en España, por ejemplo, con la dictadura de Franco. Por eso, cuando una figura del pasado empieza a despertar admiración, también es importante hacerse preguntas.
¿Qué hizo cuando tuvo poder? ¿Qué consecuencias tuvieron sus decisiones? ¿Quiénes se beneficiaron y quiénes sufrieron? En lugar de admirar o rechazar automáticamente a un personaje histórico al verlo en redes sociales, es fundamental que te informes para formar tu propia opinión.
