12 agosto 2022
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No hay vacuna contra las desigualdad

La pandemia de covid-19 ha aumentado todavía más las desigualdades sociales y la pobreza en el mundo

Los 10 hombres más ricos del mundo han duplicado su fortuna durante la pandemia de coronavirus, mientras que el 99% de la población mundial ha visto cómo sus ingresos disminuían como consecuencia de las restricciones y la crisis económica provocada por la covid-19. Es la conclusión del informe Las desigualdades matan elaborado por Oxfam Intermón, organización que trabaja para acabar con la pobreza y las desigualdades.

Las desigualdades económicas, raciales y de género aumentan año tras año y agravan la situación de injusticia en nuestro planeta. En ese sentido, Oxfam denuncia la “violencia económica” de los gobiernos e instituciones, que aprueban leyes que favorecen a los más ricos y poderosos, pero perjudican a los más vulnerables.

En este escenario, la pandemia ha afectado de manera desproporcionada a cientos de millones de personas que ya se encontraban en una situación de desventaja, como las personas que viven con bajos ingresos, las mujeres y niñas o las personas racializadas. Se trata precisamente de las personas con menos poder de influencia sobre las políticas.

La ONG señala que la desigualdad económica no solo provoca pobreza, sino que también puede afectar a la salud de las personas. La pandemia ha colapsado los servicios de salud de todo el planeta; no obstante, en los países más pobres, las consecuencias han sido mucho más graves: la falta de acceso a una atención hospitalaria básica ha provocado la muerte de millones de personas que en otras circunstancias habrían sobrevivido. 

Según el estudio de Oxfam Intermón, se calcula que 5,6 millones de personas mueren cada año por la falta de acceso a servicios de salud en las regiones con menos recursos.

El mundo desigual en el que vivimos es el resultado de un sistema injusto, que prioriza el beneficio de unos pocos frente al bienestar de la mayoría de la población mundial. Para cambiar de rumbo, debemos aplicar cambios en el sistema financiero y acabar con modelos como los paraísos fiscales, impulsar un reparto igualitario de la riqueza y promover el consumo sostenible de los recursos naturales

La desigualdad mata 

La pobreza y la desigualdad económica influyen en la capacidad de una persona para tener acceso a medicamentos o tratamientos médicos. Según el informe de Oxfam, las desigualdades contribuyen a la muerte de una persona cada cuatro segundos. Eso significa que más de 21.000 personas mueren cada día por no tener acceso a servicios de salud en los países pobres.

La crisis global provocada por la pandemia ha agravado estas diferencias, de forma que las personas pobres tienen cuatro veces más probabilidades de morir por covid-19. Del mismo modo, la desigualdad se ha visto reflejada en el acceso a las vacunas contra la covid: más del 60% de la población mundial ha recibido al menos una dosis, pero este porcentaje se reduce al 12,6% en los países pobres.

La asistencia médica de calidad es un derecho humano, pero cada vez más se está convirtiendo en un privilegio que solo pueden permitirse las personas ricas. De este modo, el dinero no solo compra los tratamientos de salud, sino que asegura una vida más larga. Tener una vida saludable no debería ser una cuestión económica. 

Mujeres y niñas, las más vulnerables

La desigualdad de género está en la base del resto de desigualdades: sociales, económicas, laborales… Por ese motivo, las niñas y mujeres son uno de los colectivos más vulnerables ante la desigualdad: además de ser discriminadas por ser mujeres, también tienen menos oportunidades de ir a la escuela o de formarse para ser independientes, lo que las condena a la pobreza. 

Así lo confirma el estudio de Oxfam Intermón, que calcula que 252 hombres poseen más riqueza que los mil millones de mujeres y niñas de África, América Latina y el Caribe. 

Además, la desigualdad de género se ha agravado durante la pandemia. Las mujeres se han visto obligadas a asumir una carga de trabajo de cuidados no remunerados, además de ser las más afectadas por los despidos y la precariedad laboral. Por otro lado, también se han visto más expuestas a la violencia de género a raíz del confinamiento y las restricciones.

El cambio climático: una nueva amenaza

La emergencia climática también contribuye a aumentar las desigualdades. A pesar de las negociaciones en las últimas Cumbres del Clima, los líderes de los países ricos siguen priorizando los beneficios económicos y se niegan a tomar medidas eficientes para frenar el calentamiento global. 

Los efectos del cambio climático sobre la salud humana son muy diversos: malnutrición, enfermedades, migraciones forzadas, y desastres naturales cómo tornados, tsunamis o incendios. La mayoría de estos fenómenos se produce en los países de renta media y baja, que precisamente han contribuido muy poco a contaminar el planeta con emisiones de gases de efecto invernadero. 

La subida del nivel del mar o el aumento en la frecuencia de los desastres naturales amenaza la vida de millones de personas en el planeta, pero aquellos en situación de pobreza tendrán menos recursos y opciones para hacer frente a esta amenaza.


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