29 febrero 2024
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29 febrero 2024

Protestas contra el gobierno en Cuba

La población cubana denuncia la falta de libertades y los efectos de la crisis económica, agraviada por las sanciones de Estados Unidos

El pasado 18 de noviembre, el activista y dramaturgo cubano Yunior García Aguilera llegó a Madrid en un vuelo procedente de La Habana, la capital de Cuba. García Aguilera es una de las caras más conocidas del movimiento de oposición al gobierno cubano, que se ha organizado los últimos meses a través de la Plataforma Archipiélago, que cuenta con más de 25.000 seguidores en Facebook.

Unos días antes, el 15 de noviembre, García Aguilera había anunciado una manifestación pacífica para protestar contra el gobierno, pero la Policía Nacional Revolucionaria rodeó su casa y la de otros opositores para evitar que pudieran salir a manifestarse. Finalmente, la protesta no pudo realizarse.

El presidente Miguel Díaz-Canel acusa a los opositores de ir en contra de los principios del socialismo, el sistema político que gobierna en Cuba, y asegura que los movimientos de protesta están financiados por Estados Unidos, que desde hace décadas mantiene un bloqueo comercial y sanciones económicas contra el gobierno cubano.

La mayoría de miembros del movimiento de oposición son intelectuales, artistas y periodistas que denuncian la falta de derechos y libertades en la isla desde hace años. El malestar ha aumentado a causa de la crisis económica, agravada por la pandemia de coronavirus. El turismo, que es el sector económico que más ingresos genera en Cuba, cayó en picado a causa de las restricciones de movilidad entre países.

A esto se suman algunas medidas económicas que han acabado perjudicando la economía de los cubanos. A partir del 1 de enero de 2021, el gobierno cubano puso fin al sistema de doble moneda que había en la isla: el peso cubano convertible (CUC) desapareció y solo quedó el peso cubano (CUP). Como consecuencia, el CUP se devaluó y redujo el poder adquisitivo de los cubanos, que con el mismo dinero podían comprar menos cosas.

Por otro lado, las restricciones y la limitación de derechos individuales y colectivos durante los primeros meses de la pandemia (toque de queda, ocio cerrado, escuelas y lugares de trabajo suspendidos, entre otros) se sumaron a la difícil situación económica y provocaron un estallido social el pasado 11 de julio.

Centenares de cubanas y cubanos salieron a las calles de municipios en toda la isla en tres jornadas de protesta que acabaron con más de mil personas detenidas. En un principio, se manifestaban contra los largos apagones de luz y exigían alimentos y medicamentos, que no siempre están disponibles. Pero después empezaron a exigir cambios más profundos al grito de “¡Libertad!” y “¡Abajo la dictadura”.

El papel de las redes sociales

El gobierno cubano controla los medios de comunicación en la isla y silencia cualquier intento de oposición política. Con la muerte del líder cubano Fidel Castro, que murió el 25 de noviembre de 2016, una parte de la población creía que habría cambios y muestras de apertura. A pesar de esto, cinco años después, el régimen castrista sigue imponiendo su ideología y reprimiendo cualquier intento de protesta.

Un año atrás, el 27 de noviembre de 2020, un grupo de 300 jóvenes artistas protagonizaron una protesta pacífica ante el Ministerio de Cultura en la que reclamaban libertad de expresión y el fin de la persecución de los creadores críticos con el gobierno. Una parte de los manifestantes formaba parte del Movimiento San Isidro, que agrupa parte de la disidencia cubana.

Aquella jornada fue la semilla de las protestas de julio y de la manifestación frustrada de noviembre. Al mismo tiempo, la repercusión en redes sociales fue enorme: era la primera vez que, desde Cuba, se retransmitía casi en directo una protesta ciudadana a través de internet.

Precisamente, internet y las redes sociales han tenido un papel fundamental a la hora de dar voz a las personas que se oponen al sistema en Cuba: desde la llegada de los datos móviles en la isla (diciembre del 2018) es mucho más fácil enterarse de la convocatoria de manifestaciones o actas de protesta, a pesar de los intentos del gobierno cubano de censurar la información.

El futuro, en manos de los jóvenes

La opinión de la población sobre el futuro de Cuba está dividida, también entre los más jóvenes. Por algunos, los principios de la Revolución Cubana del 1959 deben mantenerse y están dispuestos a defender el gobierno de cualquier crítica. En este sentido, apoyan al presidente Díaz-Canel para dar continuidad al legado de Fidel y Raúl Castro.

En cambio, otros creen que la situación actual ofrece pocas expectativas de futuro. Lamentan que el gobierno no quiera dialogar con opciones políticas alternativas y que apliquen la represión para mantenerse al poder. Así, para muchos jóvenes, la única opción es emigrar.

Aun así, nadie está muy seguro de cuál será el futuro de Cuba. Algunos quieren mantener las cosas tal como están, pero gran parte de los jóvenes defiende la necesidad de un cambio profundo y espera que las protestas actuales consigan presionar al gobierno cubano para que ceda y negocie un nuevo modelo político y social más justo y respetuoso con los derechos y libertades.

Las sanciones económicas: una arma política

Han pasado más de 60 años desde que Fidel Castro, junto con su hermano Raúl y otros líderes revolucionarios como el Che Guevara, iniciaron la Revolución Cubana. Este proceso revolucionario acabó con el régimen del dictador Fulgencio Batista e instauró un sistema comunista en la isla.

En aquella época, durante la llamada Guerra Fría, el mundo estaba dividido en dos bloques liderados por los Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS), que defendían modelos políticos y económicos totalmente diferentes. El nuevo gobierno cubano, dirigido por la familia Castro, se alineó con la URSS y topó con la oposición del gobierno de Estados Unidos, que impuso un bloqueo comercial que prohibía a la mayoría de países comerciar con Cuba.

El bloqueo todavía se mantiene hoy en día y ha tenido graves consecuencias para la economía del país y la población cubana, que durante décadas ha convivido con la escasez de productos, alimentos y medicamentos.

Las conocidas “remesas” (envío de dinero de familiares cubanos que viven en el extranjero) han supuesto durante muchos años una fuente de ingresos muy importante para miles de familias en Cuba. La mayoría provienen de cubanos que han emigrado a los Estados Unidos. El problema es que el gobierno norteamericano ha restringido las remesas para presionar al gobierno cubano y esto ha afectado a la vida cotidiana de muchas personas.En la actualidad, Cuba se encuentra inmersa en una profunda crisis económica, mientras cada vez más cubanos muestran su rechazo por el gobierno.

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