27 mayo 2024
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27 mayo 2024

¿Quién fue Ludwig Mies van der Rohe?

Repasamos la trayectoria del autor de uno de los máximos exponentes de la arquitectura moderna en Europa

Ludwig Mies van der Rohe es uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX y se le reconoce como uno de los pioneros de la arquitectura moderna. El creador, junto con Lilly Reich, del Pabellón de Barcelona desarrolló un nuevo estilo arquitectónico pionero en su época y caracterizado por la sencillez y claridad.

Nacido en Aquisgrán (actual Alemania) el 27 de marzo de 1886, Mies van der Rohe desarrolló su carrera como arquitecto en la Alemania de antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y también durante la República de Weimar (1918-1933), y finalmente en EEUU. Durante la década de 1910 trabajó en el estudio de Peter Behrens, donde coincidió con otros grandes arquitectos como Walter Gropius y Le Corbusier.

Al final de la Primera Guerra Mundial entró en contacto con la vanguardia del momento y conoció a otros arquitectos, artistas, escritores e intelectuales de renombre en Europa: Hans Richter, Theo van Doesburg, Man Ray, Ludwig Hilberseimer, Walter Benjamin y Raoul Hausmann, entre otros.

Durante la década de 1920 desarrolló su personal estilo, plasmado en algunas de sus obras más importantes, como el mismo Pabellón de Barcelona, la Casa Tugendhat en Brno (República Checa) o la desaparecida Casa Wolf en Gubin (Polonia).

Mies van der Rohe conoció a la diseñadora e interiorista Lilly Reich, miembro de la directiva de la Deutsche Werkbund, a mediados de los años veinte y de inmediato iniciaron una relación profesional. Conjuntamente participaron en la Exposición de Viviendas Weissenhof, en la ciudad alemana de Stuttgart, entre 1925 y 1927. Su colaboración se prolongó hasta 1939, incluyendo proyectos como el propio Pabellón de Barcelona para la Exposición Internacional de 1929, la Glassraum [Habitación de vidrio] de Stuttgart de 1927, la Villa Tugendhat de Brno (República Checa) entre 1928 y 1930, o la instalación para la Exposición de Berlín de 1931.

En 1930, el alcalde de Dessau le propuso dirigir la Bauhaus, la vanguardista escuela alemana de arte y arquitectura moderna fundada por Walter Gropius en Weimar en 1919 y que fue clausurada en 1933 con la llegada del nazismo al poder.

La etapa en Estados Unidos

Con el ascenso del nazismo y las presiones ideológicas que recibía, Mies emigró a los Estados Unidos. En 1938 se instaló en Chicago y empezó a trabajar en la escuela de arquitectura del Armour Institute of Technology, en el Instituto de Tecnología de Illinois (IIT), de la que fue nombrado director. Precisamente, Mies proyectó y diseñó el nuevo campus del IIT en 1942, en el que destacan los edificios con estructura visible de acero y fachada de vidrio.

En Estados Unidos, Mies realizaría otras de sus grandes obras, como el edificio de apartamentos Lakeshore Drive 860-880 en Chicago; la Casa Farnsworth en Plano, que se convirtió en uno de los edificios icónicos del Movimiento Moderno, o el Edificio Seagram en Nueva York (1958).

Su última gran obra fue la Neue Nationalgalerie de Berlín, que se inauguró en 1968, poco después de su muerte. Esta obra supuso una nueva manera de entender un museo, generado por un gran espacio libre, permeable y versátil, alejado de uno convencional compuesto por muchas salas temáticas.

El estilo de Mies van der Rohe

La arquitectura de Mies se caracteriza por la sencillez de los elementos estructurales, por la pureza en la composición geométrica y por la ausencia total de elementos ornamentales. A él se le atribuye la máxima “menos es más”, con la que expresa la idea de que todo aquello que no cumple ninguna función o que no ayuda a solucionar el problema, sobra.

Además de la rigurosidad, otra de las características de sus edificios es que el espacio no se en recintos cerrados, sino que el límite entre el interior y el exterior se difumina gracias al uso de vidrio como material.

Una de las frases que se atribuyen a Mies van der Rohe es: “Dios está en los detalles”. De este modo, el arquitecto alemán creía que no era necesario adornar un edificio, sino que su valor se basaba en el diseño de su estructura, la calidad de los materiales y la pulcritud de su construcción, como sucede en el Pabellón de Barcelona.

Fuentes: Fundación Mies van der Rohe, Plataforma Arquitectura, Arte España

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