4 diciembre 2022
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Un nuevo meteorito para explorar Marte

Una nave de la NASA detecta dos impactos recientes en el Planeta Rojo que han desenterrado grandes cantidades de hielo 

La noche del 24 de diciembre de 2021, la nave InSight de la NASA detectó un terremoto de magnitud 4 en la superficie de Marte. Meses después, los científicos han descubierto el origen del temblor gracias a las imágenes enviadas por el Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO), una sonda que orbita alrededor del planeta.

Se trata del impacto de un meteorito que cayó en la región de Amazonis Planitia, en el norte del planeta, y creó un cráter de unos 150 metros de diámetro y 20 metros de profundidad. Otro meteorito cayó en septiembre y dejó otro cráter de 130 metros.

Se trata del primer impacto captado casi en directo por un dispositivo de la NASA. Pero lo más emocionante es que el meteorito ha desenterrado parte del hielo almacenado bajo la superficie arenosa de Marte. Los científicos lo han descubierto porque las imágenes muestran manchas blancas alrededor del cráter. 

Los científicos creen que el meteorito medía entre 5 y 12 metros de amplitud, lo suficientemente pequeño para que hubiera desaparecido al atravesar la atmósfera terrestre (la fricción con los gases de la atmósfera lo hubieran consumido). Sin embargo, la atmósfera de Marte es mucho menos densa: equivale a un 1% de la densidad atmosférica en la Tierra y por eso el meteorito no se desintegró.

InSight es una misión de reconocimiento que aterrizó en Marte en noviembre de 2018. A diferencia de otras misiones, centradas en recopilar muestras de la superficie y de la atmósfera marciana, el objetivo de Insight es estudiar la estructura y composición interna de este planeta, sus diferentes capas y el núcleo. Desde su llegada ha captado más de 1.300 terremotos en Marte.

Después de más de cuatro años en Marte, se espera que la misión del InSight termine en las próximas semanas. La nave se alimenta de energía solar, pero el polvo de Marte se está acumulando en los paneles solares y eso provoca que la energía disponible para funcionar sea cada vez menor.

¿Un futuro en Marte?

Este descubrimiento tiene implicaciones muy importantes para los científicos de la NASA, que en un futuro planean enviar misiones tripuladas con astronautas a Marte. El objetivo es llegar allí en 2030.

Por un lado, es importante saber en qué parte del planeta podrían encontrar agua, un recurso que los astronautas podrían utilizar para beber, regar cultivos o incluso producir combustible para cohetes. El agua es fundamental para nuestra supervivencia, pero en Marte solo existe en forma de hielo y bajo tierra.

Por el otro, nunca se había detectado hielo tan cerca del ecuador de Marte. Esta región es la más cálida del planeta y tiene mayor exposición a la luz solar, por eso es una de las opciones favoritas para construir una futura base de exploración

Desde hace años, los científicos e ingenieros estudian cuál sería el mejor lugar de Marte para establecerse. La zona ideal estaría entre los polos (donde hay más hielo almacenado) y el ecuador (donde hace más calor); si lo trasladáramos a la Tierra, sería la región donde se encuentran Europa o Canadá.

También es importante tener en cuenta las elevaciones del terreno. En el hemisferio norte, las elevaciones son más bajas, una condición favorable para el aterrizaje de naves espaciales: cuanto más bajo es el terreno, más tiempo tiene la nave para disminuir su velocidad desde que entra en la atmósfera de Marte.

Microbios en el hielo

Una de las grandes preguntas sobre Marte es: si hay agua, ¿puede haber vida también? Hasta ahora no se han encontrado pruebas que demuestren la existencia de seres vivos en este planeta, pero los científicos siguen estudiando el terreno.

Un estudio publicado a principios de octubre en la revista Nature ha llegado a la conclusión de que, en el período noeico (hace entre 4.100 y 3.700 millones de años), podrían haber existido microbios en la superficie de Marte. 

El equipo de investigadores ha analizado los materiales y gases presentes en la superficie y las capas terrestres marcianas y los ha comparado con los que había en la Tierra hace miles de millones de años. Dadas la similitud entre ambos modelos, han llegado a la conclusión de que en Marte había las condiciones necesarias para la vida de microorganismos.

Estos microbios consumían hidrógeno y lo convertían en metano. La acumulación de este gas en la atmósfera a lo largo de cientos de miles de años provocó un enfriamiento del planeta. Como consecuencia, el agua que había en la superficie de Marte se congeló y eso impidió que los microbios evolucionaran en formas de vida más complejas (que es lo que sucedió en la tierra).

No sé sabe si estas formas de vida microbianas desaparecieron debido a las condiciones extremas, o bien siguen existiendo en capas más profundas del planeta. Los científicos esperan obtener más muestras para estudiarlas y saber si realmente hubo (o sigue habiendo) vida en Marte.

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