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¿Qué es el consentimiento sexual?

El consentimiento se tiene que dar cada vez, para cada situación concreta (Unsplash)

¿Qué significa «consentir»?

«Consentir» significa dar permiso de forma libre y consciente para que ocurra algo que te afecta directamente. Aplicado al cuerpo y a las relaciones, el consentimiento es el acuerdo claro que da una persona para que otra haga algo relacionado con su cuerpo: desde cualquier tipo de contacto físico hasta una relación más íntima.

Esta idea se basa en un principio fundamental: cada persona es dueña de su propio cuerpo y, por tanto, es la única que puede decidir qué quiere que ocurra con él y qué no. Este principio se conoce como autonomía corporal, es decir, el derecho de cada persona a tomar sus propias decisiones sobre su cuerpo sin que nadie la obligue.

¿Por qué es tan importante el consentimiento?

El consentimiento es lo que marca la diferencia entre una relación basada en el respeto mutuo y una situación de abuso. Sin consentimiento, cualquier contacto físico deja de ser una decisión compartida y se convierte en una imposición, es decir, en algo que alguien hace sin tener en cuenta la voluntad de la otra persona.

Por eso, en cualquier relación, ya sea de amistad, de pareja o de cualquier otro tipo, es fundamental preguntar, escuchar la respuesta y respetarla, sea cual sea. Decir que sí a algo en un momento determinado no significa haber dicho que sí a todo, ni para siempre: el consentimiento debe darse cada vez y para cada situación concreta.

¿Cómo saber si alguien consiente de verdad?

Para que pueda hablarse de un consentimiento real, deben cumplirse varias condiciones al mismo tiempo:

  • Debe ser libre: la persona debe poder decir que sí sin sentirse obligada, amenazada ni presionada. Si alguien dice que sí porque tiene miedo de las consecuencias de decir que no, ese consentimiento no es válido.
  • Debe ser consciente: la persona debe estar en condiciones de tomar una decisión con plena capacidad. Por ejemplo, alguien que ha bebido mucho alcohol, ha consumido alguna sustancia o está dormido o inconsciente no puede dar un consentimiento válido, aunque en algún momento haya dicho que sí.
  • Debe ser claro y explícito: el silencio, no decir que no o no oponer resistencia física nunca pueden interpretarse como un sí. El consentimiento debe expresarse de forma clara, mediante palabras o gestos inequívocos.
  • Puede retirarse en cualquier momento: aunque alguien haya dicho que sí al principio, tiene todo el derecho a cambiar de opinión y detener la situación cuando quiera, sin tener que dar explicaciones.
  • No puede darse por supuesto por la ropa que lleva una persona, por el flirteo, por haber mantenido una relación anterior o por haber dicho que sí en otras ocasiones. Cada situación es independiente y requiere su propio consentimiento.

¿Qué dice la ley sobre la edad de consentimiento?

La edad de consentimiento sexual es la edad mínima que establece la ley a partir de la cual se considera que una persona tiene la madurez suficiente para tomar decisiones sobre sus relaciones sexuales. En España, esa edad es de 16 años. Por debajo de esa edad, la ley considera que un menor no tiene la capacidad legal para consentir este tipo de relaciones y, por ello, cualquier contacto sexual con una persona menor de 16 años puede constituir un delito, aunque el menor afirme que estaba de acuerdo.

Esta ley existe precisamente para proteger a los niños, niñas y adolescentes más jóvenes, ya que reconoce que, por debajo de una determinada edad, todavía se encuentran en un proceso de desarrollo que dificulta valorar plenamente las consecuencias de estas decisiones y facilita que personas adultas puedan aprovecharse de su posición de confianza o de poder.

¿Qué puedo hacer si tengo dudas o si alguien no respeta mi consentimiento?

Si alguna vez te encuentras en una situación en la que no estás seguro o segura de si quieres que ocurra algo, tienes todo el derecho a detenerla, decir que no o simplemente marcharte, aunque antes hubieras dicho que sí. Nadie tiene derecho a hacerte sentir culpable por ello.

Si alguna vez alguien no respeta tu decisión o te sientes presionado o presionada para hacer algo que no quieres, es muy importante que hables con una persona de confianza: un familiar, un tutor o tutora, el departamento de orientación de tu centro educativo o servicios especializados como el teléfono del teléfono de ayuda a la infancia y la adolescencia (116 111, gratuito y confidencial).

Pedir ayuda no es una exageración ni una muestra de debilidad. Al contrario, es exactamente lo que hay que hacer, y siempre habrá personas preparadas para escucharte y ayudarte sin juzgarte.

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