20 agosto 2022
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El gobierno dimite en Sri Lanka

Miles de personas ocupan las calles y la residencia oficial del presidente para protestar por la grave situación económica del país

El presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, ha anunciado su dimisión después de las multitudinarias protestas y altercados que han paralizado el país durante varios días. Los manifestantes acusan al gobierno de corrupción y de provocar la grave crisis económica que afecta a la población.

Este fin de semana, cientos de miles de personas ocuparon las calles de Colombo, la capital de Sri Lanka. La policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, pero no lo consiguieron.

Los manifestantes llegaron hasta las puertas de la residencia oficial del presidente Rajapaksa, derribaron las puertas y ocuparon todas las instalaciones: los jardines, la piscina, el gimnasio… El presidente había abandonado la residencia previamente y ahora se encuentra en paradero desconocido. 

Los manifestantes también incendiaron la residencia del primer ministro, Ranil Wickremesinghe, que había accedido al cargo tan solo dos meses antes. Tanto el presidente como el primer ministro han dimitido, y ahora empieza un período de 30 días para elegir un nuevo gobierno que deberá convocar elecciones.

La población de Sri Lanka protesta desde hace meses por la falta de alimentos y combustible, una situación provocada por la crisis económica, pero también por la corrupción de la clase política. 

Crisis económica y financiera

Sri Lanka es una pequeña isla al sur de la India, en el océano Índico. Tiene poco más de 22 millones de habitantes y una economía muy pequeña: la producción de productos y materias propias es muy limitada, así que el país debe importar gran parte de los bienes y materiales que consume.

La semana pasada, el gobierno esrilanqués anunció que no podía pagar las importaciones de combustible, por lo que prohibieron la venta de gasolina a consumidores particulares. Como consecuencia, muchas personas no podían ir a trabajar o llevar a sus hijos al colegio, así que las escuelas cerraron y las autoridades decretaron el teletrabajo. 

Este hecho fue el detonante de las protestas, ya que muchos ciudadanos consideran que el gobierno no está tomando las decisiones acertadas para mejorar la economía del país. La inflación ha llegado al 30%: los precios han subido y los esrilanqueses cada vez tienen menos dinero para comprar productos básicos como alimentos o medicamentos.

Según el gobierno, el país sufre todavía los efectos de la pandemia: las restricciones en la movilidad y los viajes han afectado mucho al turismo, que es el gran sector económico de Sri Lanka y una de las principales fuentes de ingresos. 

No obstante, expertos en economía y políticos de la oposición señalan que el gobierno de Rajapaksa ha gestionado mal la economía: han dependido demasiado de las importaciones del extranjero en lugar de promover la producción propia, y la deuda externa con otros países se ha disparado.

El gobierno también ha tomado decisiones controvertidas: en abril de 2021 prohibió el uso de fertilizantes químicos para ahorrar su importación y promover la agricultura orgánica. El propio gobierno retiró esta ley meses después al ver que perjudicaba la producción de alimentos, pero ya era demasiado tarde: las cosechas de ese año quedaron mermadas y los campesinos más pobres perdieron su producción y sus ingresos.

Un lugar de encuentro

Sri Lanka ha sido siempre un lugar de encuentro. Esa diversidad queda reflejada en su población, formada por varias etnias y comunidades: cingaleses, tamiles, árabes, malayos… La gran mayoría de la población practica el budismo, pero también hay musulmanes, hindúes y cristianos.

Por su situación geográfica, la isla es lugar de paso de las rutas marítimas. Eso la convirtió en un territorio muy codiciado durante la época colonial, cuando varios países europeos establecieron colonias en Asia (y otros continentes) para explotar sus recursos naturales y expandir sus dominios. 

Sri Lanka fue colonizada por Portugal y los Países Bajos en el siglo XVI, y a partir de 1815 pasó a estar bajo el control del Imperio Británico. La isla se hizo conocida por el café, el té y las especias, muy apreciadas en Europa.

Como colonia británica, este territorio era conocido como Ceilán y así siguió llamándose durante mucho tiempo, incluso después de su independencia en 1948. En 1972, el país cambió su nombre por el de Sri Lanka y se convirtió en una república.

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