15 julio 2024
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15 julio 2024

Francia frena a la extrema derecha en las urnas

La coalición de izquierdas Nuevo Frente Popular ha obtenido una sorprendente victoria en la segunda vuelta de las elecciones, superando al partido de Le Pen

La segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas ha terminado con un resultado inesperado. Contra todo pronóstico, la coalición de izquierdas Nuevo Frente Popular (NFP) ha ganado, superando al partido de ultraderecha Agrupación Nacional (RN) que ha quedado en tercera posición.

Según datos del Ministerio del Interior, los resultados finalmente son: 182 diputados para el NFP, 168 para el bloque macronista, 143 para la formación liderada por Marine Le Pen y 45 para Los Republicanos

Estos resultados suponen una sorpresa, ya que la ultraderecha, encabezada por Agrupación Nacional, ganó de forma holgada la primera vuelta de las elecciones con el 33% de los votos. Además, el partido de Le Pen aparecía como primera fuerza en los sondeos que se divulgaron hasta el viernes, último día de la campaña electoral.

La participación en esta segunda vuelta de las legislativas galas ha rozado el 60%, la cifra más alta desde los comicios celebrados en 1981, según ha informado el Ministerio francés.

Aunque la coalición de izquierdas NFP ha sido la agrupación más votada, esta no ha obtenido la mayoría absoluta (289 escaños), sino una mayoría relativa. Los partidos más votados ahora tendrán que ponerse de acuerdo y decidir cómo será la composición final del Parlamento. Francia podría vivir una situación de inestabilidad si no se logra reunir una mayoría que funcione.

Unirse contra la extrema derecha

El Nuevo Frente Popular (NFP) es una alianza compuesta por otros partidos más minoritarios: el Partido Socialista, Los Ecologistas, el Partido Comunista Francés, la Izquierda Republicana y Socialista, el Nuevo Partido Anticapitalista y La Francia Insumisa, entre otros.

Esta agrupación se formó después de que el presidente francés Emmanuel Macron convocara elecciones parlamentarias anticipadas el 9 de junio, tras la victoria de la derecha en las elecciones al Parlamento Europeo.

Los partidos que componen el NFP tienen diferencias clave en su ideología y en las políticas sociales y económicas que quieren aprobar. Aún así, decidieron formar un bloque para unificar el voto de los votantes de centro-izquierda y así mantener a la extrema derecha fuera del gobierno.

Durante la campaña, el Nuevo Frente Popular difundió algunas de las medidas que llevarían a cabo si ganaran. Por ejemplo, han prometido derogar las reformas de pensiones e inmigración aprobadas por el gobierno actual, crear una agencia de rescate para inmigrantes indocumentados y facilitar las solicitudes de visa.

La coalición de izquierdas también quiere poner límites a los precios de los productos básicos para combatir la crisis de costo de vida, aumentar el salario mínimo, mejorar la infraestructura y los servicios públicos, y reducir la jubilación a los 60 años.

Dos vueltas en las elecciones

Las elecciones legislativas en Francia eligen a los diputados de la Asamblea Nacional, la cámara baja del Parlamento francés, que es responsable de la legislación y puede influir en el gobierno del presidente. No hay que confundir estos comicios con las elecciones presidenciales, que determinan quién será el jefe de estado (presidente).

Estas elecciones siguen un sistema de votación mayoritario uninominal a dos vueltas. El territorio francés se divide en 577 circunscripciones que coinciden con el número de diputados de la Asamblea Nacional. Los votantes eligen un solo nombre de entre los candidatos que se presentan en cada una de estas divisiones territoriales. 

Salvo que alguno de los candidatos se haga con la mayoría absoluta en la primera votación (más del 50% de los votos), aquellos que hayan ganado más de un 12,5% del total de los inscritos pasan a una segunda ronda. En la segunda vuelta, el candidato que obtenga la mayor cantidad de votos, independientemente del porcentaje, es declarado ganador. 

Esta segunda votación es clave y las alianzas son estratégicamente importantes. Es habitual que aquellos votantes cuyo candidato no ha pasado de ronda, se decanten por la opción que consideren menos mala. Por ejemplo, votar a Macron para evitar que salga Le Pen aunque su opción política a priori fuera otra distinta.

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