27 mayo 2024
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27 mayo 2024

La población más pobre, más vulnerable al cambio climático

Un estudio muestra que el 10% de la población más rica es responsable de la mitad de las emisiones contaminantes en todo el mundo

Las diferencias entre la población más rica y la población más pobre son cada vez mayores. Las grandes fortunas no dejan de aumentar, mientras que la pobreza se extiende en los países y regiones con menos recursos. En este contexto, las consecuencias del cambio climático también son peores para las personas más pobres.

Es una de las conclusiones del Informe sobre la Desigualdad Climática 2023, elaborado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (WIL, por sus siglas en inglés). De acuerdo con el informe, el 10% de la población más rica es responsable de casi la mitad de las emisiones globales de carbono, que son la principal causa del calentamiento global.

La investigación revela que existe una “élite contaminante”: una fracción relativamente pequeña de la población mundial que tiene un alto poder adquisitivo y que supera con creces las emisiones contaminantes de la población más pobre. 

Por otro lado, el estudio muestra que esta desigualdad no solo se produce entre países ricos y pobres, sino también entre personas ricas y pobres dentro de un mismo país. Esta realidad da pie a una situación de “desigualdad climática”: los que menos contaminan son, en cambio, los que más sufren los efectos de la crisis climática porque tienen menos recursos para hacerle frente.
Para paliar esta diferencia, el grupo de expertos propone una medida concreta: que las personas ricas paguen un impuesto progresivo de su fortuna, es decir, un importe que varía según la capacidad económica de cada persona (a mayor fortuna, mayor será el impuesto a pagar). El objetivo es ayudar a los más desfavorecidos a adaptarse al calentamiento global y protegerse contra la crisis climática.

El impacto del cambio climático

La crisis climática provoca graves consecuencias en la vida de las personas. El calentamiento global aumenta los períodos de sequía, lo que tiene un impacto en la producción de los cultivos y la escasez de alimentos. Además, las altas temperaturas también influyen en la frecuencia e intensidad de las inundaciones y la subida del nivel del mar. 

Aunque estos fenómenos afectan a todas las regiones del mundo en su conjunto, los países más desfavorecidos y con menos recursos son los más vulnerables frente al impacto del cambio climático.

Entre los más afectados encontramos algunos países de África. En los últimos 50 años, los peligros relacionados con las sequías han provocado la muerte de más de medio millón de personas y pérdidas económicas de más de 70.000 millones de dólares, según datos de las Naciones Unidas (ONU). 

Países como Túnez, Argelia o Libia están experimentando olas de calor extremo, que vienen acompañadas de incendios forestales. Según la ONU, el aumento de la temperatura ha reducido un 34% el crecimiento de la productividad agrícola  en el continente africano. Esto se suma a los conflictos armados y agrava la situación de crisis alimentaria y malnutrición en la región. 

Otros países son vulnerables al cambio climático debido a su localización, como algunas islas del Pacífico que están sufriendo las consecuencias del rápido incremento del nivel del mar. Naciones insulares como Tuvalu y Kiribati, donde la población vive muy cerca de la costa, corren el riesgo de acabar bajo el agua en un futuro próximo. 

La desigualdad en el mundo

El Laboratorio de Desigualdad Mundial publica cada año el Informe sobre la Desigualdad Global, que analiza las desigualdades socioeconómicas que existen entre los países. El último informe reveló que las disparidades entre ricos y pobres siguieron creciendo en 2022. 

El 10% más rico de la población mundial recibe el 52% de los ingresos mundiales, mientras que la mitad más pobre de la población gana únicamente el 8,5%, sostiene el informe. Las diferencias son más pronunciadas en términos de riqueza: la mitad más pobre de la población mundial apenas posee el 2% del total de la riqueza.

Las regiones donde la población experimenta más desigualdades son Oriente Medio y el norte de África, aunque en todos los continentes hay países que tienen dificultades para ser igualitarios. En Brasil, la mitad de las personas con menos ingresos gana 29 veces menos que el 10% de la población con mayor poder adquisitivo. 

Estas diferencias económicas han ido en aumento en casi todo el mundo desde la década de 1980 como consecuencia directa de las políticas de los gobiernos, que no han sabido redistribuir la riqueza de forma justa entre la sociedad. Por eso, a pesar de que la mayoría de países ha experimentado un fuerte crecimiento económico, la pobreza y la desigualdad siguen afectando a centenares de millones de personas. 
A las diferencias económicas se suman otras desigualdades, como la desigualdad de género entre hombres y mujeres. Pese a representar casi el 50% de la población total, las mujeres son uno de los colectivos más vulnerables ante la desigualdad: tienen más dificultades para ir a la escuela o para percibir el mismo salario que los hombres.

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