25 septiembre 2022
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La primera jueza negra del Tribunal Supremo

Ketanji Brown Jackson se convierte en la primera mujer negra en formar parte del máximo órgano judicial de Estados Unidos 

El pasado 7 de abril, el Senado de Estados Unidos confirmó el nombramiento de la jueza Ketanji Brown Jackson como nueva miembro del Tribunal Supremo, el organismo judicial más importante del país. De esta forma, Jackson se convierte en la primera mujer negra que forma parte de esta corte.

La elección de Jackson supone una decisión histórica no solo en lo que se refiere a la igualdad de género (ahora hay 3 mujeres entre los 9 miembros del Tribunal), sino también para dar visibilidad a la comunidad afroamericana, que representa el 12% de la población de Estados Unidos y es la segunda más numerosa (por detrás de la comunidad latina).

Jackson, de 51 años, ha trabajado como ayudante de diferentes jueces y también tiene experiencia como abogada en casos penales, lo que le otorga un conocimiento interno del sistema judicial que no tienen los otros jueces de la corte.

El proceso para elegir a la nueva jueza del Tribunal Supremo ha sido largo y complejo. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la propuso como candidata a finales de febrero. Un mes después comenzó la Comisión Judicial del Senado, en la que los senadores entrevistaron a Jackson para valorar sus conocimientos y capacidades para asumir el cargo.

Al ser nombrada por un presidente demócrata, Jackson ha tenido que hacer frente a las preguntas de los senadores del Partido Republicano, el partido político de la oposición. Los republicanos intentaron poner en duda su experiencia y cuestionaron algunas de sus decisiones como jueza.

Una vez superada la Comisión Judicial, la nominación fue ratificada en el Senado por 53 votos a favor y 47 en contra. Jackson sustituirá al juez Stephen Breyer, que forma parte del Tribunal Supremo desde 1994 y ha anunciado su retirada. Con la entrada de la nueva jueza, el tribunal estará formado por seis jueces conservadores y tres progresistas.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos

La fecha de fundación del Tribunal Supremo coincide con la entrada en vigor de la Constitución de Estados Unidos: el 4 de marzo de 1789. Hacía solo seis años que había terminado la Guerra de Independencia, en la que Estados Unidos consiguió independizarse del Reino Unido, y el país estaba creando sus propias instituciones.

El Tribunal Supremo es la corte judicial con mayor autoridad en el país: resuelve las apelaciones de casos juzgados en instancias inferiores (a nivel estatal o federal) y tiene la decisión final. Cada año recibe más de 7.000 peticiones, pero suele resolver menos de 100 casos al año.

El tribunal está compuesto por 9 miembros: un presidente y ocho jueces que ocupan el cargo de por vida. Por eso la elección de cada miembro es tan importante y puede influir en la política del país durante años o décadas.

Los jueces del Tribunal Supremo son nominados por el presidente; posteriormente deben comparecer ante una Comisión Judicial y, al final, deben superar la votación en el Senado (deben obtener una mayoría simple: 51 votos como mínimo de entre 100 senadores).

La última incorporación fue la jueza Amy C. Barrett, propuesta por el expresidente Donald Trump en consonancia con sus ideas conservadoras: votó a favor de las estrictas políticas migratorias del gobierno Trump y es contraria al aborto. 

Barrett sustituyó a Ruth Bader Ginsburg, una popular jueza progresista nombrada por el presidente demócrata Bill Cilnton y que formó parte del Tribunal Supremo entre 1993 y el año 2020. Ginsburg se hizo conocida por su lucha por introducir la igualdad de género en las leyes del país.

Desigualdad racial en Estados Unidos

Jackson es la tercera persona negra que ocupa un asiento en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, un organismo con más de 230 años de historia. Este dato refleja la desigualdad racial en el país, donde la comunidad negra tiene menos oportunidades para estudiar y trabajar, y suele ser víctima de la discriminación.


La comunidad afroamericana tiene peores empleos y salarios y, como consecuencia, tiene más probabilidades de sufrir inseguridad económica. Esta situación ha empeorado a raíz de la pandemia de covid, de acuerdo con un estudio del Pew Research Center, un centro de investigaciones sociológicas en Estados Unidos.

Por otro lado, la falta de inversión pública en escuelas, universidades u hospitales hace que mucha gente tenga que recurrir a los servicios privados en Estados Unidos, pero no todo el mundo puede permitírselos. Como consecuencia, la desigualdad económica tiene repercusiones graves en la salud y la educación

Por un lado, la esperanza de vida para los afroamericanos en 2020 era 3,6 años más corta que para la población blanca no latina, según datos del censo de Estados Unidos. Por el otro, de acuerdo con datos oficiales, solo el 26% de los estadounidenses negros tienen un título universitario, frente al 40% de universitarios blancos.

Por último, a raíz de casos como el asesinato de George Floyd, la población afroamericana ha llevado al centro del debate la brutalidad policial que viven las personas negras en Estados Unidos, que son víctimas de la discriminación y el maltrato por parte de las autoridades.


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