27 mayo 2024
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27 mayo 2024

Reino Unido prohíbe el tabaco a los más jóvenes

La nueva ley del Gobierno británico prohíbe la venta de tabaco a cualquier persona nacida después de 2008

El Reino Unido quiere ponerle freno al consumo de tabaco, una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y de cáncer. Así, el Gobierno britanico ha aprobado la nueva Ley de Tabaco y Vapeo, que prohibirá la venta de cigarrillos o productos con nicotina a todos aquellos nacidos después de 2008

Esta medida sanitaria quiere suspender gradualmente el consumo de tabaco en las nuevas generaciones. Para ello, el país irá aumentando la edad legal para fumar (18 años) un año cada año. Por ejemplo, dentro de 50 años, solo las personas que tengan 63 o más podrán comprar este producto. 

La norma también incluye medidas para acabar con el vapeo entre los jóvenes, como prohibir la venta de vapers desechables baratos y limitar sus sabores para evitar que los más jóvenes se vuelvan adictos a la nicotina desde edades tempranas. 

Las asociaciones antitabaco han aplaudido la ley, ya que el consumo de esta sustancia es muy perjudicial para la salud a pesar de que esté normalizado en la sociedad. Sin embargo, la norma también ha contado con la oposición de varios grupos del Parlamento, que consideran que la prohibición limita la libertad para decidir de los ciudadanos. 

Una medida similar fue aprobada por el anterior Gobierno de Nueva Zelanda en 2022. Sin embargo, esta fue revocada nada más llegar al poder una nueva formación política de extrema derecha.

Impacto en la salud

En palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia de tabaquismo es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el mundo. El consumo de esta sustancia causa más de 8 millones de muertes al año en todo el mundo

Del total de muertes, 1,3 millones son personas no fumadoras que han estado expuestas al humo del tabaco. Es lo que se conoce como fumadores pasivos.  Aunque no están fumando directamente, están expuestos a los mismos productos químicos tóxicos y carcinógenos que los fumadores activos, lo que puede tener efectos negativos en su salud.

Según la OMS, alrededor del 80% de los 1.300 millones de personas que consumen tabaco viven en países de ingresos medianos o bajos, donde la tasa de mortalidad asociada a este producto es más alta. Además, el tabaquismo aumenta la pobreza porque los hogares gastan en tabaco un dinero que podrían dedicar a necesidades básicas como la alimentación y la vivienda. 

Este comportamiento es difícil de frenar porque el tabaco es muy adictivo. En concreto, la nicotina del tabaco es una sustancia altamente adictiva y puede afectar a los pulmones y la circulación de la sangre, además de ser un factor de riesgo en 20 tipos de cáncer.

Pese a ser una sustancia normalizada, su consumo es perjudicial en todos los casos: no existe un nivel seguro de exposición al tabaco. 

Frenar el tabaquismo

A pesar de ser uno de los hábitos más perjudiciales para la salud, el tabaco sigue siendo un producto legal en la mayoría de países. Esto se debe a que la industria tabacalera mueve grandes cantidades de dinero y sus intereses económicos van por delante de las advertencias sanitarias en muchos casos. 

No obstante, en las últimas décadas, los gobiernos del mundo han ido tomando conciencia sobre el impacto perjudicial del tabaco

Por ejemplo, en España, no fue hasta el año 2005 cuando la Ley Antitabaco introdujo prohibiciones de fumar en espacios públicos cerrados, como restaurantes, bares y discotecas, así como en centros de trabajo y medios de transporte público. Esta ley también estableció restricciones a la publicidad de esta sustancia. 

En la actualidad, un tercio de los países del mundo han prohibido completamente todas las formas de promoción del tabaco, según la OMS. La organización lleva años alertando que las campañas publicitarias en medios de comunicación incrementan y mantienen el consumo de tabaco al atraer eficazmente a nuevos consumidores y desalentar a los que ya fuman a dejarlo. 

Actualmente se siguen desarrollando acciones para frenar el tabaquismo, como los programas de ayuda para dejar de fumar, el aumento de los impuestos al tabaco y el encarecimiento del precio de las cajetillas de cigarrillos.

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