19 abril 2024
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19 abril 2024

Una app para crear vídeos realistas con inteligencia artificial

La herramienta Sora, de los creadores de ChatGPT, es capaz de producir vídeos de un minuto con alta calidad a partir de indicaciones humanas

OpenAI, empresa tecnológica dedicada a la inteligencia artificial (IA), acaba de presentar su nuevo producto llamado Sora. Esta herramienta permite generar vídeos de alta calidad de hasta un minuto de duración a partir de indicaciones humanas

Sora funciona como ChatGPT y Dall-E, las otras dos herramientas más conocidas de la compañía. El humano ofrece una serie de órdenes a la máquina y esta ofrece un material generado. En el caso de ChatGPT, ese material es un texto; en Dall-E, una ilustración; y en Sora, un vídeo

Estas órdenes reciben el nombre de “prompt”, es decir, el texto inicial que se proporciona a las herramientas de IA para que estas produzcan respuestas coherentes. En el caso de Sora, esta es capaz de crear escenas detalladas, movimientos de cámara complejos y múltiples personajes

“La hermosa y nevada ciudad de Tokio está llena de actividad. La cámara se mueve por la bulliciosa calle de la ciudad, siguiendo a varias personas que disfrutan del hermoso clima nevado y compran en los puestos cercanos. Preciosos pétalos de sakura vuelan por el viento junto con los copos de nieve”. Es el “prompt” que Sora recibió para crear unos de los vídeos promocionales compartidos por OpenAI. 

De momento, la aplicación no está disponible para su uso generalizado, pues la compañía sigue analizando posibles riesgos y fallos. OpenAI está dando acceso a una serie de artistas visuales, diseñadores y cineastas para que den su opinión sobre cómo mejorar el modelo para que resulte más útil a los profesionales creativos.

Según los expertos, esta herramienta podría sustituir por completo a los artistas digitales con menos experiencia. Además, podría convertirse en una manera rápida de crear y difundir desinformación en Internet, haciendo que sea todavía más difícil distinguir lo que es real de lo que no. 

IA y derechos de autor 

Los derechos de autor de una obra artística se otorgan normalmente al autor humano que está detrás de una creación. Un pintor tiene los derechos de su lienzo, igual que un compositor de su canción o un director de cine de su película. Sin embargo, con el contenido generado por inteligencia artificial, ha surgido un gran debate: ¿quién es el autor?

Algunos argumentan que la IA es simplemente una herramienta utilizada por humanos para generar contenido y, por lo tanto, los derechos de autor de las obras generadas deberían recaer en los humanos que la utilizan o controlan

Sin embargo, estos simplemente se encargan de dar órdenes a las máquinas. En el caso de Sora, por ejemplo, los humanos solo definen cómo es el vídeo que quieren recibir. Por eso otras personas sostienen que la IA es lo suficientemente poderosa y sofisticada como para ser considerada creadora en sí misma y, por tanto, merece recibir los derechos de autor. 

La mayoría de herramientas de IA han sido entrenadas con conjuntos de datos que contienen información de todo tipo, como texto o imágenes. Si esta información se utiliza para que la IA genere un material derivado, ¿no se estarían infringiendo los derechos de autor y la protección de la propiedad intelectual de estos datos utilizados? 

Esta tecnología es muy novedosa, por eso es un debate reciente que sigue presente en la sociedad. A medida que estas herramientas se consoliden, el debate evolucionará y probablemente estas preguntas se resuelvan a través de nuevas leyes y normas éticas.

IA en el aula

Desde que ChatGPT empezó a tener popularidad, ha crecido la preocupación sobre la dependencia de los estudiantes hacia estas herramientas para completar sus tareas escolares. Responder preguntas y hacer redacciones se ha convertido en una tarea muy sencilla que está a un clic de distancia si utilizamos ChatGPT.

El problema es que si el alumnado confía demasiado en estas aplicaciones podría perder habilidades tan importantes como el pensamiento crítico, la resolución de problemas o la creatividad. Por esta razón, muchos profesores han optado por prohibir el uso de la inteligencia artificial, tanto dentro de clase como para hacer las tareas en casa.

No obstante, esta postura puede ser difícil de mantener en un mundo donde estas herramientas son cada vez más populares. Por eso, existe otra perspectiva que defiende que es fundamental enseñar a los estudiantes a utilizar la IA de manera efectiva, ética y crítica, dentro y fuera del aula. 

Esto implica no solo proporcionar instrucción sobre cómo utilizar herramientas de IA específicas, sino también educar a los estudiantes sobre sus posibles sesgos y limitaciones. La IA puede ofrecer una visión distorsionada o excesivamente estereotipada del mundo, lo que puede tener consecuencias en la percepción de la realidad de los estudiantes. 

Además, no todo lo que se genera con inteligencia artificial es cierto, real o válido. Es fundamental que los estudiantes aprendan a ser críticos con la información generada por estas herramientas.

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