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¿Quién fue Juana de Arco?

Esta joven campesina que murió en la hoguera fue capaz de plantar cara a los ingleses y liderar un ejército en una lucha que cambió el destino de Francia

Retrato de Juana de Arco pintado por Raymond Monvoisin (Wikimedia Commons)

Hace más de seiscientos años, una joven francesa se convirtió en el símbolo de la valentía, la fe y la resistencia de todo un pueblo. Se llamaba Juana de Arco y pasó de ser una campesina analfabeta a una de las líderes militares más famosas de la historia.

Nació en 1412 en un pequeño pueblo llamado Domrémy. Era una época difícil, ya que su país estaba sumido en la Guerra de los Cien Años, un larguísimo conflicto en el que Francia e Inglaterra peleaban por ver quién se quedaba con el trono francés. Cuando Juana nació, el conflicto llevaba ya casi 80 años destrozando el país mediante una serie de guerras intermitentes, que conllevaron traiciones y hambrunas.

Los ingleses, aliados con una facción francesa rebelde (los borgoñones), habían conquistado casi todo el norte de Francia, incluida París. El legítimo heredero al trono francés, el delfín Carlos, estaba debilitado y sin dinero, y el pueblo francés vivía sumido en el miedo y la pobreza. Francia estaba perdiendo la guerra por completo.

Juana era una chica normal, que se dedicaba a cuidar el ganado. Pero a los trece años todo cambió. Empezó a escuchar voces y a tener visiones que ella atribuyó a los santos y a los ángeles. Según ella misma explicaba, estos mensajes divinos le dieron una misión imposible, la de unirse al ejército y luchar contras los invasores ingleses para convertir el delfín en rey.

¿Qué papel tuvo en la Guerra de los Cien Años?

Cuando tenía ya 16 o 17 años, Juana consideró que había llegado el momento de entrar en acción. Juana viajó en secreto para reunirse con el Carlos VII, el delfín, nombre con el que se conocía al príncipe heredero de un trono. La joven no cesó en su empeño de hablar con el heredero hasta que consiguió convencerlo de que Dios la enviaba para ayudarle.

El príncipe, impresionado por su gran seguridad y firmeza, decidió darle una oportunidad. Le otorgó una armadura y un estandarte blanco y le asignó un grupo de soldados. A pesar de las burlas que suscitó al principio, lo cierto es que Juana, vestida de hombre, contagió de entusiasmo y valentía a unos soldados franceses que ya se daban por vencidos. Y así consiguió cambiar el rumbo de la historia.

¿Qué hitos militares y políticos marcaron su vida?

El mayor logro militar de Juana fue que se levantara del sitio de Orleans. Un «sitio» o asedio ocurre cuando un ejército rodea por completo una ciudad para bloquear la entrada de comida y provisiones, obligando a sus habitantes a rendirse por hambre. Orleans estaba a punto de caer en manos inglesas, pero Juana llegó con sus tropas y, en apenas unos días de intensos combates, logró romper el bloqueo y liberar la ciudad. Esta victoria fue un auténtico milagro para los franceses.

Este triunfo militar abrió el camino para el gran hito político de su vida. Juana escoltó al príncipe Carlos a través de territorio enemigo hasta la ciudad de Reims. En su histórica catedral se coronaban los reyes de Francia. Gracias al impulso de Juana, el príncipe fue coronado oficialmente como el rey Carlos VII.

¿Qué obstáculos se encontró la «Doncella de Orleans»?

Conocida tras esta hazaña como la Doncella de Orleans, el éxito de Juana no duró para siempre. En una batalla posterior, la joven fue capturada por los borgoñones, un grupo de franceses que se habían aliado con los ingleses por intereses políticos. El rey Carlos VII, a quien ella había ayudado, no movió un solo dedo ni pagó un rescate para salvarla.

Juana fue entregada a los ingleses, quienes la sometieron a un juicio para destruirla. La acusaron de herejía, un delito grave en aquella época que consistía en tener ideas religiosas contrarias a los dogmas de la Iglesia oficial.

Los jueces la interrogaron durante meses y la acusaron de brujería y de cometer el «pecado» de vestir ropa de hombre. Finalmente, fue condenada a morir en la hoguera con tan solo diecinueve años.

¿Por qué sigue siendo una figura icónica?

La muerte de Juana de Arco en la hoguera la convirtió en un mito. Su trágico final inspiró a los franceses a seguir luchando con más fuerza, y años más tarde lograron expulsar definitivamente a los ingleses de sus tierras. Décadas después de su muerte, la propia Iglesia revisó su caso, la declaró inocente y, mucho tiempo después, fue nombrada santa.

Hoy en día, Juana de Arco sigue siendo recordada en todo el mundo como un símbolo universal de valentía, rebeldía y resistencia. Su historia fascina a jóvenes de todas las generaciones porque demuestra cómo una persona común, sin importar su edad, su género o su origen social, puede desafiar a los poderes más grandes del mundo y cambiar el curso de la historia para siempre.

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