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La Sagrada Familia, la obra de Gaudí que no se termina

La primera piedra del monumento se colocó en 1882 y, más de un siglo después, la basílica está inacabada y sigue en construcción

La Sagrada Familia es la obra maestra de Gaudí y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana.
La Sagrada Familia es la obra maestra de Gaudí y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana. (Manuel Torres Garcia / Pexels)

La Sagrada Familia de Barcelona registró en 2025 la cifra más alta de visitantes de su historia: casi 4,9 millones de personas visitaron la basílica que el arquitecto Antoni Gaudí diseñó. El dato revela la importancia que tiene este monumento, el cual, pese a estar inacabado, es uno de los más visitados del mundo. 

¿Cuándo empezó a construirse? ¿Cómo llegó Gaudí a encargarse de su diseño? ¿Qué pasó una vez murió el arquitecto? ¿Por qué, más de un siglo después, el monumento sigue en obras? Para responder a todas estas preguntas primero debemos viajar hasta 1882, momento en el que empezó la historia de la Sagrada Familia.

Sus primeros años en construcción

Aunque hoy el nombre de Gaudí está completamente ligado a la Sagrada Familia, lo cierto es que él no fue el primer arquitecto del proyecto. En un principio, el encargo fue para Francisco de Paula del Villar, quien diseñó una iglesia de estilo neogótico, más tradicional y muy distinta al templo actual.

La construcción comenzó oficialmente el 19 de marzo de 1882, con la colocación de la primera piedra. Sin embargo, el proyecto inicial duró poco. Apenas un año después, Del Villar abandonó la obra debido a desacuerdos con los responsables del proyecto. Fue entonces cuando el encargo pasó a manos de un joven arquitecto llamado Antoni Gaudí.

En aquel momento, este solo tenía 31 años y no era todavía una figura reconocida, así que asumió la dirección de la obra sin imaginar que acabaría dedicándole gran parte de su vida. Desde el principio, Gaudí dejó claro que no continuaría con el diseño anterior y planteó una propuesta que rompía por completo con el estilo arquitectónico habitual de la época.

El arquitecto se volcó completamente en la Sagrada Familia y, en la última etapa de su vida, trabajó casi exclusivamente en la basílica católica, aunque siempre fue consciente de que no llegaría a verla terminada. “Mi cliente no tiene prisa”, solía decir en referencia a Dios. 

Tras la muerte de Gaudí

Tras la muerte de Antoni Gaudí en 1926, la construcción de la Sagrada Familia quedó en manos de su discípulo Domènec Sugranyes, que asumió la dirección de las obras siguiendo las ideas originales de su mentor. Sin embargo, todo se complicó en 1936 tras el estallido de la Guerra Civil española, cuando se quemaron planos y maquetas que Gaudí había dejado en su taller para guiar a las personas que se encargarían de construir la basílica. 

Estos actos vandálicos dificultaron la continuidad de las obras de la Sagrada Familia, pero no lograron frenar por completo su construcción. A partir de ahí, el proyecto fue pasando por distintas personas: en total, seis arquitectos distintos han asumido la dirección de las obras desde la muerte de Gaudí.

144 años después sigue inacabada

Hay distintos factores que explican por qué la Sagrada Familia sigue estando inacabada más de un siglo después de que empezara su construcción. Por un lado, tenemos la destrucción de los documentos originales de Gaudí durante la Guerra Civil. Perder esa información obligó a los nuevos arquitectos a reconstruir gran parte del proyecto.

Por otro lado, tenemos la financiación. La Sagrada Familia se financia principalmente a través de las entradas que se venden a los millones de visitantes que recibe cada año. Este modelo ha permitido mantener el proyecto en marcha sin depender de grandes inversiones públicas, pero también ha hecho que su ritmo de construcción sea variable. Por ejemplo, la pandemia del coronavirus y las restricciones de movilidad hicieron que la basílica dejara de recibir turistas, lo que supuso una caída importante de sus ingresos y obligó a retrasar el calendario de construcción. 

Después de varios años, en 2026 se terminó la Torre de Jesús, que con 172,5 metros convirtió la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo. Sin embargo, todavía quedan detalles importantes por hacer para decir que la basílica está terminada. 

En la actualidad, el principal reto al que se enfrentan los constructores es la fachada de la Glòria, que será la entrada principal al templo y la más grande de todas. Esta parte del proyecto es la más compleja por dos razones. Primero, porque Gaudí no dejó planos detallados sobre su diseño. Segundo, porque su desarrollo puede afectar a los vecinos de la zona.

La fachada incluye una gran escalinata de acceso que ha generado controversia, ya que su construcción implicaría el derribo de dos manzanas de edificios. Esto afectaría aproximadamente a unas 3.000 viviendas y a unos 10.000 vecinos.

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